miércoles, 8 de mayo de 2019

804 Juego de Tronos

Ver el episodio 804 de Juego de Tronos y estar deseando ver la edición extendida, sin cortes, para ver si los responsables son capaces de explicar las soplapolleces que en él nos muestran.
¿Qué cuales son? Si no tenéis miedo a los SPOILERS mirar más abajo.
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OJO CON LOS SPOILERS
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1. ¿Cómo sabe Tyrion que su hermana Cersei está embarazada? ¿Tienen espías en la corte? ¿Si es así porque no sabían que no vendrían a ayudarles con sus tropas? ¿o que estaba en peligro de muerte porque había "contratado" a un asesino para matarle con la ballesta?
2. Y ya que hablamos de este asesino, Ser Bronn de Aguasnegras, ¿cómo demonios ha conseguido llegar tan ricamente a la taberna donde estaban los hermanos Lannister. Se supone que acaban de terminar una guerra pero están pendientes de otra por lo que debería haber guardias y esas cosas que hacen que la gente ande con cuidado por ahí. Sobre todo si eres conocido de la Capital de los Siete Reinos.
3. Muy bonito eso de que hagan una pira funeraria, más bien múltiples piras, para quemar a todos los fallecidos en la batalla. Pero ¿son todos los caídos o solo los últimos caídos? Si son todos los caídos se me antojan pocos pese a que pudieran parecer muchos y además tiene el problema de la incoherencia: al matar Arya al malo maloso se supone que todos los que él a reavivado (o zombificado) se destruyen y hacía poco que el tipacarraco había reavivado a todos los enemigos caídos para aumentar sus filas luego deberían quedar solo los últimos caídos en batalla. Que tampoco podían ser muchos. Y si son estos los "quemados" pues se me antojan muchos cadáveres para quemar en la escena.
4. Puntería asombrosa e increible la de los ballesteros marítimos. Tengamos en cuenta que es una ballesta gigante la que está enclavada en la proa del barco. Que será complicada de manejar con soltura, y no digamos ya con rapidez a la hora de apuntar. Que además depende siempre, sin remedio, del oleaje y la marcha del barco. Pues aciertan a la primera para matar al dragón. LA OSTIA. Sobre todo teniendo en cuenta que después son incapaces de matar al otro dragón que les viene de frente; algo mucho más fácil de acertar siempre si te tomas el tiempo necesario.
5. El día que la Madre de Dragones aprenda a manejar sus dragones en batalla ya será tarde ¿o ya lo es? Vale que le matan el dragón y solo queda uno (en el que está ella, qué casualidad), pero aprovecha, hija mía, la facilidad de maniobra que tienes al volar ¡joder! Con solo rodear los barcos estos están perdidos. Volamos hasta más allá de las nubes (las ballestas no podrían alcancarte en dicho vuelo) y luego aparece detrás de ellos y quémalos. Fácil y simple.
6. En relación a la ineptitud mencionada. ¿es tan tonta Daenerys que se dispone a acercarse al enemigo sin vigilar los flancos desde el aire? ¿cómo le sorprende la flota enemiga? La excusa de que estaban entre unos islotes no es válida. Existe el reconocimiento previo, señores.
7. Otra batalla de mierda: la de los barcos lanzando flechitas a los barcos de los inmaculados. Se nota que no tenían presupuesto o no sabían como desarrollarla. Los enemigos recargan ballestas como si fueran peso pluma y tienen un alcance mágico.
8. Missandei. ¿Cómo acaba ahí? ¿Cómo saben que es importante para Daenerys?
9. Jon es tonto, pero tonto tonto, por decirle a sus hermanas que es el legítimo heredero del Trono de Hierro. Pese a que ellas han prometido no divulgarlo está claro que lo van a hacer. Sobre todo después de que les haga prometer mantener el secreto y que Sansa no quiere a Daenerys como reina. Sí, lo considero una soplapollez pues es un personaje que ya tiene una experiencia y sin embargo, pese a todos sus sacrificios para la estabilidad y superviviencia del reino, sigue haciendo estupideces como esta. No es ser buena persona, es ser tonto.
10. ¿Por qué un capítulo de 74 minutos, sí 74, está lleno de tantos agujeros de guión si con otros 15 minutos tendrían otro capítulo más y todo quedaría mucho mejor? ¿Dinero? ¿Poco cerebro?

miércoles, 1 de mayo de 2019

Cómo ampliar el periodo de evaluación de Windows 7 y Windows Server 2008

Aquellos que seamos aficionados a trastear con sistemas operativos -o simplemente lo hagamos por necesidad para los estudios- nos encontramos que las versiones del sistema operativo que descargamos solo 'aguantan' un periodo de prueba determinado. Es un poco frustrante estar con tu máquina virtual y que justo hoy se haya finalizado el periodo de gracia que nos da Microsoft. Bueno, ahora que estoy con estudios sobre ASIR, ha llegado cierta información que os resumo en este post que seguro a más de uno le servirá.
Seguramente si se busca en la web esta misma está por ahí dispersa pero así lo tenemos todo juntito.



Windows 7:

Cuando quedan 1 ó 2 días para expirar la licencia de evaluación ejecutar la consola de comandos (CMD) con derechos de administrador. Es decir, en el buscador del menú de inicio escribes cmd y esperas. Cuando arriba aparezca el icono encontrado lo ejecutas haciendo clic derecho sobre él y seleccionando 'ejecutar como administrador'.
Y desde la consola de comando ejecutar el siguiente comando que es una herramienta de administración de licencias de software de Windows:
slmgr -rearm
Después de ejecutarlo verás que en apariencia no hace nada. ESPERA. Poco después pide reiniciar el equipo.
Por ejemplo para una licencia de "Evaluación por 90 días", una vez reiniciado debemos
"Activar Windows" desde Equipo (Propiedades). Nos ofrece 10 días para activarlo. Cuando
completemos la activación nos indica que "la licencia es válida para 90 días más".
Notas:

  • Aplicado a la versión de "Evaluación 90" ofreciendo otros 90 días más.
  • Se suele poder rearmar el sistema entorno a 3 veces.
  • Para saber cuántas veces más puedo rearmarlo puedo utilizar uno de los comandos siguientes:

slmgr -dlv
slmgr -dli



Windows Server 2008:

Mismo procedimiento.

Al rearmar el sistema con el comando anterior (slmgr -rearm) ofrece un período de gracia de 60 días sin activar Windows.

domingo, 28 de abril de 2019

Día de elecciones



sábado, 9 de marzo de 2019

Capitana Marvel


¿Es una pájara? ¿una avioneta? No, es la Capitana Marvel.



Ya era hora, por fin tocaba. La primera película Marvel basada en una superheroina. Tras 20 películas se han arriesgado y han decidido invertir sus millones -muchos millones- que tienen en Disney en su caja fuerte rellenita en una película en que es ella la protagonista. Y lo hacen con una película un poco diferente a las demás, sin tanta acción pero con acción de sobra, sin tantos chistes o chascarrillos pero lo suficiente para ser graciosilla. Y con homenajes, muchos homenajes. El primero de todo el logotipo de Marvel inicial -que si alguien no lo pilla lo explican justo después-. Luego sobre el propio cómic en sí. No solo por comentarios referentes a los skrulls -recordemos que eran 'los malos de la galaxia' de Universo Marvel-, si no también simples escenas que evocan viñetas lejanas en la memoria. Incluso se permiten bromear sobre detalles sobre el origen de Mar-Vel.

Pero en lo que a la película se refiere nos encontramos con una película bastante entretenida -¿ya lo había dicho?- de las que no se te hace larga y ofrece lo prometido. Una de ciencia ficción que podríamos definir como un spin-off de una futura protagonista en el MCU. Que, al contrario de lo que nos ha ido mostrando Marvel en sus películas, esta nos da un salto a la década de los noventa para presentarnos un personaje del que no sabíamos nada y meterlo en los acontecimientos actuales en la primera escena post-créditos (hay una seguna, al final de todos los créditos). ¿Qué cómo ocultaron lo sucedido entonces para que nadie sepa nada en las 20 películas anteriores? No sé, y supongo que tampoco nos lo explicarán. Aunque a un buen guionista con un párrafo le sobraría.



Una película con una historia muy interesante que, aunque le pueda chocar y rechinar a algún versado en la guerra kree-skrull y todo el rollo cósmico marvelita, se lleva muy bien; que está muy bien montada y que gracias al tándem formado por la galáctica rubia y el negro pre-parcheado se sigue con gracia y nos salpican de detalles sobre la creación del mundo MCU tal y como ahora lo conocemos. Incluso aparece un jovencito agente Coulson como aprendiz de agente de SHIELD.
Ya hemos hablado del guión. De los efectos especiales poco hay que decir. ¿Cuando han sido malos en estas películas? ¿La música? Buena, sin ser una orgía de fanfarrias y retoques orquestales utiliza la música de la época con retazos de melodías que ya tenemos grabadas a fuego en la cabeza junto con piezas originales acertadas.
Mas es en la dirección en la que tengo mi primer PERO. Si consultamos veremos que la película ha sido dirigida por dos personas: Anna Boden y Ryan Fleck. Pues no sé quién ha sido el encargado de la mayoría de las escenas de acción cuerpo a cuerpo pero se ha lucido. Movimientos espasmódicos de cámara, giros fugaces, peleas borrosas casi sin sentido que intuyes más que ves. No sé si al final de la cinta parece pillarle mejor el tranquillo, pues parecen ser un poquito más limpias las escenas, o si cambiaron de director ahí. Aunque tras ver le currículum de los dos yo apostaría más por un tercer director (el de la segunda unidad, por ejemplo) que salvara la papeleta. Deberían ver la película de Robert Rodriguez de Alita para aprender a dirigir escenas de acción. Me pregunto como quedarían esas peleas con la mano del director Phil Abraham; artífice de la famosa escena del pasillo del segundo episodio de Daredevil temporada uno.

Los actores... están bien, algunos están muy bien -como Samuel que todo lo que toca reluce- y otros simplemente destacan -Jude Law no está especialmente sobresaliente, aunque su papel tampoco da para más-. Ella... pues le está tomando el pulso a esto de ser un superhéroe. Las escenas tranquilas es donde sobre sale, casi rivalizando con Furia. Pero las escenas de acción es cuando pone su cara de piedra y no mueve un músculo. ¿No os lo creéis? Buscad en Imdb su perfil y meteros en sus fotografías de las películas. en las 27 primeras tiene siempre la misma cara.

La película además está llena de sorpresas tanto para los únicamente versados en las películas como para aquellos que nos conocemos los cómics al dedillo. Gato incluido.


Lo mejor: la historia y como han conseguido relacionar todo con lo ya conocido.
Lo peor: ciertas peleas borrosas o -para mi lado friki comiquero total- la inteligencia suprema (¡¿una inteligencia artificial!?

En resumen: sí, hay que verla. Porque además estoy seguro que tendrá especial relevancia para Vengadores Endgame.

Anécdota: En los cómics el primer Capitán Marvel era de DC, no de Marvel, y por líos legales de derechos al final se quedó como Shazam -película que estrenarán en breve-. En Marvel fue el Kree Mar-Vell. Posteriormente fue Carol Danvers -que perdió sus poderes porque se los quitó Pícara de los X-Men-. Después adoptó el nombre otra superheroina con poderes lumínicos de tez negra -que duró bastante poco, la verdad-. Al final el nombre volvió a Carol Danvers siendo está la Capitana actual pero sus poderes no tienen nada que ver a los originales. Estos poderes actuales le vienen de ciertos experimentos que sufrió a manos de la raza alienígena El Nido en las páginas de los X-Men que la convirtieron en la superheroina Binaria. 

El primer Capitán murió, murió de cáncer. No lo mató Thanos.

viernes, 18 de enero de 2019

8.3 El errante: las bestias de la guerra. -¡Piratas de agua dulce! / dolor y barrotes.


Desplazamos la mirada a los pobres fugitivos. Presos ahora de malvados esclavistas casi a todo un reino de distancia. Quizás hubieran tenido mejor fortuna quedándose en palacio.

Anteriormente:

El látigo acertó el rostro de Thomas a la primera. Después Becar se recreó formando un macabro mosaico en la piel del legionario. Aunque no lo demostrara Madrix observaba fascinado el coraje y aguante de aquel legionario que recibía el castigo en completo silencio.
–¡Basta! –Interrumpió–. No tenemos tiempo. Acabar con él y luego meter todos los cadáveres en la jaula. 
Tendremos que viajar de noche para salir de Xhantia cuanto antes.
Becar guardó su látigo. Otro esclavista se acercó al sangrante Thomas y empezó a propinarle una serie de puñetazos. Cuando Thomas se derrumbó sobre la hierba varios esclavistas se unieron con su compañero para darle patadas al rebelde esclavo.




Ahora:

Todo lo que quedaba de Thomas era un amasijo de carne amoratada, cortada y sangrante cuya vida se iba extinguiendo poco a poco para asemejarse cada vez más a los cadáveres de la jaula sobre los que había sido arrojado.
–No sufre. Eso al  menos os lo puedo asegurar –dijo Sebral al ver el rostro de preocupación de los legionarios.
Incapaz esta vez de sanar a su compañero el anciano mago había dedicado todos sus esfuerzos en anular el dolor que pudiera padecer, lamentando de corazón no poder impedir su muerte.
–¿Seguro que no puedes hacer nada más? –Inquirió Saera.
–Seguro, cariño –afirmó triste el anciano–. No poseo suficiente poder ahora para sanar sus heridas, y el poco que tengo prefiero reservarlo.
–¿Para qué? –Preguntó tan exasperada como intrigada.
Sebral ofreció una cálida sonrisa cargada de amargura a la princesa.
–Para ella –contestó señalando con un gesto de su cabeza a Shárika-Neamer; que observada compungida la escena.
No lo había pensado pero ahora comprendió que el calvario de su nueva amiga estaba lejos de terminar. Al darse cuenta que sólo ella lo había supuesto así se maldijo a sí misma por ser tan estúpida.
–Oh, vaya. Lo siento –atinó a decir.
Neamer sonrió condescendiente mientras la abrazaba; aunque en su interior se preguntaba si de ser posible permitiría al mago sanar a Thomas sabiendo lo que a ella le esperaba. De sus ojos brotaron lágrimas que el resto confundieron de dolor por el compañero caído.
Ermis observaba la escena en silencio. Él no albergaba duda alguna: Aunque en un principio tomó a Thomas como un bufón impertinente indigno de pertenecer a la Legión, poco a poco pudo observar como dentro de aquella fachada de gracioso irreverente se ocultaba un hombre de honor capaz de soportar sus mayores pesadillas por el bien común del grupo. En su interior era todo un ejemplo a seguir y una persona por la gustosamente daría su vida.
Con un rugido de rabia intentó arrancar las cadenas de la madera; en vano. Trató de forzar los grilletes en un acto fútil para caer desesperanzado sobre uno de los cadáveres que silenciosamente les acompañaban en el viaje.
Sumergida en sus recuerdos Saera vivía con sus padres en palacio. Se reía de los gritos de su madre mientras castigaba a su aya con una de sus variadas trastadas –había llegado a convertirse en una maestra de la sutileza en lo que a gamberradas se atañía–. Los días pasaban tranquilos entre lección y lección de su maestro. Jugaba con los perros. Se escapaba a las cocinas para jugar con el hijo de la cocinera. Papa y mama muertos sobre el frío suelo. Las tropas entrando en la antesala. Lowen protegiéndola. La escena la despertó sobresaltando a Shárika que aún la mantenía en su regazo.
–Maestro, ¿quién mató a papa?
–¿Cómo dices? –Preguntó perplejo.
La consternación se podía ver en el rostro de los legionarios.
–Digo que, ¿quién mató al Rey? –Repitió impaciente.
–Pues... alguno de los soldados de tu tío, claro –se apresuró a contestar.
–No –negó la princesa categóricamente.
–Vamos –le dijo Ermis condescendiente.
–He dicho que no –volvió a negar adoptando un porte más regio.
–¿Por qué dices que no, cariño? –Le preguntó Shárika apartándola un poco para poder verla mejor. Por primera vez sí parecía una princesa.
–Papa y mama ya estaban muertos cuando llegó Lowen –desveló–. Y después llegaron ellos –añadió refiriéndose a las tropas de Ghinmes.
–¿Estás segura de ello? –Le preguntó Ermis.
–¿Cómo te atreves? Pues claro que lo estoy.
–Shhhiis.
–Baja esos humos chiquilla o te los bajaré yo de un guantazo –le aplacó Ermis.
–¡Ja! Encadenado como estás no podrías ni...
Shárika la agitó levemente: –Pues te lo daré yo –le amenazó–. Siéntate y cálmate.
–De todas formas –añadió Sebral meditativo– esta revelación plantea nuevos interrogantes sobre lo realmente sucedido.
–Sea como sea nos conviene bajar la voz. Seguimos de incógnito, ¿recordáis? –Le recordó Shárika.
–Cierto, cierto. No es el momento ni el lugar; deberíamos centrarnos en cosas más urgentes. Como por ejemplo escapar de aquí.
–Y alcanzar aquella fortaleza de ahí –añadió Ermis señalando a su diestra con su cabeza.
Cómicamente todos se giraron para ver donde decía su compañero.
–La fortaleza de Elt –susurró Shárika.
Aquella obra de ingeniería, construida con el mejor alabastro de Ákrita, consistía al mismo tiempo puente y paso fronterizo del este de Xhantia con Lican. La luz de las antorchas se reflejaba con más nitidez en sus resplandecientes muros que en las agitadas aguas del río Bram. Las murallas coronadas de almenas rodeaban todo el perímetro del ancho puente obligando a las rutas mercantes a pasar por la fortaleza para cruzar la frontera. El núcleo de la fortaleza estaba situado en el centro del puente en forma rectangular y rematado con una ancha torre cuadrada en el lado oeste en donde se alojaban los aposentos privados de Elt y su familia.
«El puente del Destino.», pensó Sebral. Pero todas las esperanzas que podrían tener se esfumaron al tomar de nuevo conciencia de su situación: Encerrados junto a varios cadáveres en una sólida jaula, sobre un traqueteante carromato; rodeados por los furiosos esclavistas, que no dudarían en acabar con ellos al más mínimo indicio de fuga; presos por férreos grilletes, a excepción de Saera; sin fuerzas y mal nutridos; sin la energía suficiente para poder conjurar varios hechizos que en otro tiempo les hubiera salvado de apuros peores.
Desesperanzado dio un bufido que se mezcló con el último suspiro de Thomas.
El legionario había muerto.
Y él no había podido hacer nada para remediarlo.

domingo, 13 de enero de 2019

8.2 El Errante: las bestias de la guerra. -¡Piratas de agua dulce! / el nuevo pozo.

Dejadas las conspiraciones a un lado Silvania debe hacer magia. Una magia poderosa que le otorgará más poder a su ejército usurpador. 

Anteriormente:
Melnibone. -Elric, el trono de rubi.

–¿Señora? –Preguntó una voz.
–¡Qué pasa! –Gritó Sylvania molesta por haber sido interrumpida. Y su timbre metálico, como el martillo en la forja, vibró en los oscuros muros asustando al sirviente que se orinó encima.
–El nuevo pozo, mi señora. Ya ha sido construido –contestó entre balbuceos.

Ahora:

El nuevo pozo, construido en tiempo récord, era hermano gemelo del primero cuya única diferencia consistía en el “caldo” que lo alimentaba: los cuerpos inertes de los dientes de sable habían abonado la mezcla junto a varios “voluntarios” de entre sus esclavos y nuevos presos. También poseía una pequeña runa en un lateral, cercana al borde, que en sí consistía en la pieza clave de todo.
Sylvania se acercó a la runa por la pasarela de madera que conducía al borde del pozo.
Musitó palabras ya olvidadas durante largos treinta minutos; mientras, su tez palidecía, sus músculos temblaban y sus cabellos se encrespaban ante la acumulación de energía. La runa, al principio inerte, poco a poco comenzó a adquirir un tono rojizo que al tiempo se volvió oscuro para terminar brillando con luz propia.
Con un grito se separó dando un paso atrás –aunque algunos de los presentes jurarían después que fue empujada por algún tipo de entidad invisible–.
–Ya está –dijo mientras se situaba junto a uno de los juggers. Su nueva guardia personal.
Así como el alumbramiento de los juggers era lento y pausado en este pozo un nuevo ser, mezcla humano mezcla dientes de sable, saltó agilmente del centro del caldero para aterrizar en la pasarela.
Agitaba su cabeza animal de un lado a otro buscando a sus enemigos con sus felinos ojos al tiempo que mostraba sus grandes colmillos. Sus brazos, humanos pero desproporcionadamente grandes y musculosos, terminaban en una fusión de sus antiguas zarpas con una mano humana; cubiertas con un pelaje blanco que se extendía hasta la altura del codo. Su torso, humano, atlético y curvado como si del animal se tratará se unía a la cabeza con un corto y recio cuello, parcialmente cubierto por el mismo pelaje blanco que cubría su espalda y sus poderosas extremidades inferiores, un poco más cortas que las humanas pero de su misma naturaleza.
Sus ojos se clavaron en su creadora y como un rayo saltó hacia ella con las garras hacia delante.
El jugger interrumpió su vuelo con un poderoso puñetazo que casi le hizo atravesar el suelo de la pasarela.
Con la lengua el animal se limpió la sangre y observó a su contrincante.
El jugger le respondió la mirada mientras Sylvania contemplaba sorprendida la escena.
Aquella mixtura de cuerpos humanos y despojos animales se acercó humildemente al jugger y empezó a frotar su cabeza contra sus piernas como un can cualquiera con su amo.
«Reconoce a un superior. ¡Reconoce al jugger! Creo que podré usarlo para mi favor.», pensó Sylvania mientras sus temblorosas piernas apenas la tenían en pie.
–¡Está bien, llevarlo al corral! –Ordenó, y al tiempo de decirlo otra bestia igual saltó del pozo.
Al ver al jugger su comportamiento pasó de la agresividad a la sumisión al instante.
Sylvania se acercó al jugger y le comentó:
–Pareces más necesario aquí que junto a mí, creo que tendrás que quedarte...
Otra bestia apareció salpicando a la segunda.
–... por lo menos hasta que dejen de salir.
«Creo que también deberemos ampliar el corral. », pensó mientras se marchaba ilusionada. Al parecer, por primera vez, todo salía como había planeado, o incluso mejor. Además, seguro que había adelgazado con tanto esfuerzo. Adiós a la dieta.

sábado, 29 de diciembre de 2018

8.1 El Errante: las bestias de la guerra. -¡Piratas de agua dulce! / usurpadores y conspiradores.


Bueno. No podía terminar el año sin publicar nada de la novela. Sinceramente ha sido un semestre duro, bastante duro. Entre trabajo, estudios y demás obligaciones familiares no he dejado mi impronta en el blog más que un par de veces. Y no ha sido para seguir con esta historia. ¡Y eso que la dejamos cuando empezaba a ponerse interesante! 

Anteriormente:
Una extraña e invisible fuerza empezó a succionar la sangre de todos los presentes, excepto de Vángar y de Miklos. Les salía de la nariz, de los labios. Los ojos estallaban para dejar escapar chorros rojos que caían violentamente en el suelo. Se escapaba por las uñas, se abrieron todos los poros y la sangre manaba de los cuerpos para deslizarse sobre el suelo hacia el trono.
La sangre se detuvo debajo del libro sostenido por temblorosas manos. Formó una columna para elevarse y ser absorbida por el lomo y sus páginas.
–¡Tú! ¡Lo sabías! –Le acusó al Errante.
–Sí.
Vángar alzó su mano derecha y un portal azul apareció junto a él. La fatiga le atacó instantáneamente obligándole a tambalearse para atravesar el portal.
Al otro lado unas manos fuertes, al mismo tiempo que delicadas, sujetaron a Vángar cuando trastabillaba por el césped.
Vángar levantó la vista: Una amazona le sujetaba mientras susurraba amables palabras.
–Aquí está –le dijo mostrándole el frasco–. Lo he conseguido.
Las tinieblas nublaron su vista y lo último que alcanzó oír fue el grito de la amazona llamando a su reina.

Ahora:

8-¡Piratas de agua dulce!

El salón central del castillo presentaba un ambiente triste y fúnebre: Sus negras paredes siempre creaban un aspecto lúgubre que, para Sylvania, tenía la peculiaridad de sacarla siempre de quicio. Había intentado crear un ambiente más animado y agradable colocando coloridos tapices en sus
austeras paredes, pero nunca conseguía hacer más confortable la estancia. Su suelo siempre permanecía frío pese a las pieles que pusiera. ¿Y de qué le servía a ella vestir de elegante negro escotado si parecía estar siempre en un velatorio?
Pese al tiempo que llevaba en el castillo seguía odiando aquel lugar. Prefería mil veces su estancia, más arriba, a la que se llegaba por las inmensas escaleras acaracoladas, de la misma nefasta roca oscura, situadas a su izquierda; pero la ausencia de su marido le obligaba a tomar su lugar. Caía la noche y con desesperación pudo observar como la lumbre de las antorchas aumentaban el tono tétrico de aquel amplio salón.
Su marido mostraba un rostro más preocupado, sus cabellos pelirrojos caían rizados sobre su mortecino semblante demostrando así que las preocupaciones por la toma de poder habían ido mermando sus fuerzas de intelectual. Su barba, antes perfectamente perfilada, ahora se mostraba descuidada y manchada por los restos de una tardía comida que posiblemente había tomado a disgusto en el elegante salón comedor de palacio.
 Estaba situado frente a ella gracias a un canal mágico de comunicación que rasgaba el aire para abrir una abertura en la que podías ver y conversar con la persona deseada. Una especie de ventana hacia otro lugar en el mundo.
Ghinmes Eneiro observaba a su mujer con la apariencia estúpida de todo amante que no se atreve a formular la pregunta que le ronda por la cabeza.
Al final preguntó:
–¿Sucede algo? –Aunque no era el tema que pensaba tratar supuso que era una buena forma para llegar a él.
–Trípemes –Contestó ella fingiendo sobresalto por la pregunta.
–¿Trípemes? –Preguntó asombrado.
–Sí. La capital del antiguo reino de Beror, Trípemes. Me preocupa que intenten aprovechar el momento para volver a la independencia tan largamente soñada por su Virrey.
–Trípemes no es más que un pútrido agujero donde acude a esconderse toda la escoria del mundo.
–Ya, ya –confirmó Sylvania cansina–. Un pozo de desechos donde acuden todas las moscas, lo sé.
–Ya, ¿pero?
–Pero son muchas, demasiadas, y muy, muy fuertes en su número.
Hubo un momento de silencio en que Ghinmes meditó sus palabras mientras Sylvania fingía meditar en el asunto. Encontraba bastante más preocupante la falta de efectivos en su actual ejército, efectivos que su esposa había prometido proporcionarle, que la actual situación política de aquel vertedero.
–Creo que mandaré una delegación con un destacamento para asegurarme la lealtad del Virrey. –Le dijo para tranquilizarla un poco. No quería que otro asunto la distrajera de lo más apremiante.
–¿Y fragmentar así tu ya disperso ejército? –Le preguntó con fingida sorpresa la bella Sylvania.
–¿Qué otra opción hay?
Si Sylvania no tuviera tanto dominio de su mímica habría sonreído.
–Déjamelo a mí. Mandaré a tres juggers con un mensaje. Que me traigan su lealtad o su cabeza.
–Está bien. Hazlo –Confirmó Ghinmes sin pensarlo dos veces.
«Pues claro que lo haré, estúpido. Pero no será a ti a quien jure lealtad, sino a mí.», pensó Sylvania.
–¿Seguro? 
–Sí. Creo que será lo mejor. Como bien dices; con la mayor parte del ejército en la frontera este, junto al Valle de los Reyes, otra parte en el sur y la restante aquí no puedo permitirme el lujo de dividirlo aun más.
–De acuerdo –le contestó al tiempo que se erguía insinuando sus perfectos pechos–. Se hará como dices.
–Y hablando de mi ejército –se atrevió al fin–, ¿cómo va ese ejército de juggers que me prometiste? ¿Ese ejército sin la promesa del cual no hubiera traicionado a mi rey?
–Pronto, muy pronto tendrás nuevas sobre él. Te lo prometo –le dijo con una de sus más cautivadoras sonrisas.
–De acuerdo, hasta mañana pues. Te quiero.
–Yo también te quiero, un beso –y con un gesto que rayaba el desprecio cerró la comunicación.
No esperaba la última pregunta. Casi había demostrado el arrojo de un verdadero rey. Quizás debería de vigilarlo más de cerca, sólo quizás.
Los tres juggers aguardaban pacientemente fuera del campo de visión que había tenido el nuevo Rey de Ákrita
–Acercaos –les ordenó Sylvania.
Sylvania entregó un pergamino al jugger más cercano.
–Partiréis prestos a Trípemes. Exigiréis audiencia inmediata con el Virrey y le daréis esto para que lo lea. Que lo firme, o de lo contrario... arrasáis la ciudad.
En silencio los tres juggers dieron media vuelta marchando a cumplir su misión.
Sylvania con un gesto volvió a crear un canal mágico: La espalda bronceada de un musculoso guerrero de larga melena rubia apareció al instante.
–¡Prefino! –Llamó Sylvania
La espalda se volvió como por un resorte. El guerrero se arrodilló al reconocer a su ama.
–Mi señora –dijo con la mayor de las humildades.
–No te arrodilles perro. No intentes insultarme con tu fingida sumisión. ¿Cómo va la producción de savia? 
El aludido se incorporó ofreciendo a su señora una magnifica visión de su entrenado y castigado cuerpo.
–Aumentando mi señora. Bladir ha sido fácil de convencer en el momento que los números bailaban a su favor. Los recolectores han aumentado sus expediciones y trabajan día y noche preparando la savia de los cadáveres; lo cual nos deja aun más margen de maniobra al estar continuamente ocupados. Pero...
–Pero, ¿qué?
–Mis informadores me indican que La Asamblea de Xhantia ha cerrado sus fronteras con Ákrita y no dejan pasar ninguna caravana, del tipo que sea.
Imaginaba que algo así ocurriría. 
–No os preocupéis por ello. Enviar la savia a Ákrita, cuando lleguéis al Paso de Copro éste ya estará 
abierto a vosotros. 
–Como ordenéis, mi señora, así se hará.
–Mantendré el contacto. Hasta entonces que Begor os guarde.
Sin esperar respuesta a su formalismo Sylvania desactivó el canal y se sumió en sus pensamientos. 
Necesitaba que la savia no se agotara; todos los nobles de Ákrita eran adictos a ella –y los que no ya se encargaría ella de que lo fueran– y mientras tuvieran su dosis diaria de ese exquisito licor apoyarían al nuevo rey sin duda alguna. 
Se veía obligada a atacar el Paso de Copro. No era más que un destartalado puesto fronterizo que sabía que no aguantaría ni medio ataque de las tropas que ya tenía situadas cerca de él; pero tan fácil era conquistarlo como perderlo. Cerca de él Ciudad-Garra enviaría sus tropas para la defensa de Xhantia y la milicia respondería –si bien con menos prontitud– al ataque. Además corría el riesgo de que la Legión se levantara en armas contra Ákrita, cosa que no le pondría en ninguna cómoda situación.
Necesitaba más tropas, y pronto.
–¿Señora? –Preguntó una voz.
–¡Qué pasa! –Gritó Sylvania molesta por haber sido interrumpida. Y su timbre metálico, como el martillo en la forja, vibró en los oscuros muros asustando al sirviente que se orinó encima.
–El nuevo pozo, mi señora. Ya ha sido construido –contestó entre balbuceos.